sábado, 24 de agosto de 2019

Ahora está de moda denunciar por acoso.

Ahora resulta que Plácido Domingo también es un acosador sexual, y lo dicen nueve mujeres al cabo de más de 30 años. A mí, de entrada, estoy en contra de cualquier tipo de acoso. Pero me parece absurdo denunciar los hechos después de 30 años. Y yo me pregunto: ¿si Plácido Domingo fuera el camarero del bar del barrio, esas nueve mujeres lo habrían denunciado? Apostaría a que no. No defiendo al señor Domingo, ni mucho menos, pero me suena raro que lo denuncien más de 30 años después que ocurrieran los supuestos hechos. ¿Qué pasa? ¿Qué ahora de repente esas mujeres se acuerdan de que fueron acosadas? Me cuesta creerlo. En mis principios en Madrid, un director de teatro, un ventrílocuo y un cantante, los tres muy famosos en ese momento, nos llevaron a cuatro chicos al estudio de grabación que tenía el cantante en su casa. Allí, el director de teatro me acosó y yo no cedí. Por esta razón perdí uno de los protagonistas en una obra que fue el éxito de la temporada en el Teatro Muñóz Seca. En otra ocasión, uno de los productores más importantes del momento, me ofreció uno de los protagonistas de una obra que estaba en cartel en ese momento, llenando cada día. Iba a sustituir a un actor canario que se iba. Me llevó a su apartamento con una piel de tigre en el salón y me intentó seducir. Mientras, Beatriz, mi mujer, me esperaba en el bar de enfrente del edificio. Huelga decir que no sustituí al actor. Los chicos guapos como yo en el mundo del espectáculo son muy solicitados. Por cierto, también tuve un acosador mallorquín, afincado en Madrid, de prestigio y muy conocido en el mundo del espectáculo. Empezó invitándome a estrenos y a fiestas hasta que consiguió que me hicieran una prueba para un protagonista junto a Fernando Guillén. La obra se representaba en el Teatro Reina Victoria. Tenía que sustituir a Juan Ribó y superé la prueba. Esa misma noche, el artista mallorquín me dijo que teníamos que celebrar mi entrada por la puerta grande en el teatro de Madrid. Dije que no, y me fui con Beatriz, que me esperaba en una pensión de la Gran Vía, donde vivíamos. ¡Hasta mujeres importantes me acosaron! ¿Lo veríais bien que yo ahora, después de más de treinta años, denunciara a esa gente? Podría hacerlo. Excepto uno, los demás viven. Pues no. De hacerlo lotendría que haber hecho en aquel entonces. Ahora, lamentablemente, se ha puesto de moda el denunciar por acoso, que me parece bien. Con lo que no estoy de acuerdo es esperar 30 años a denunciar.   


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