domingo, 13 de marzo de 2022

RESTAURANTE NUMI

Es la primera vez que voy a hablar de un restaurante en mi blog. La razón es porque creo que vale la pena. Estoy hablando de NUMI, un restaurante de comida asiática y mediterránea ubicado en la bonita plaza que hay en segunda lÍnea del Puerto Portals de Mallorca. Allí, en un sábado lluvioso, el día siguiente que mi hijo Martín inaugurara con rotundo éxito su exposición de pintura en la NURU GALERY de Palma, donde expusieron anteriormente Zapata y Jordi Mollá, estábamos nosotros. Cinco personas: Albahaca Martín, insigne editora de poesía, Gabriel Morell, fotógrafo, Beatriz Barón, maravillosa actriz, y mi hijo Martín Garrido. Todos estábamos en el restaurante por recomendación de nuestro amigo Joel. Una recomendación muy acertada porque lo que comimos eran auténticas delicias. Sobre todo la costilla de agnus cocinad por Xisco Carrasco Mut, un auténtico artista de la cocina. Una costilla con hueso incluido acompañada de patata y cebolla y remolacha. Un pecado para el paladar. Sin olvidar el bacalao negro y el pato Pekín y foie gras. Y si ha ese derroche de sabores le añadimos el perfecto servicio capitaneado por Ion Dogaru, un rumano afincado en Mallorca, profesional, con el don de saber tratar al cliente; tan difícil de encontrar actualmente en la isla, no se puede pedir más. El almuerzo fue de película. Ya lo sabéis, cuando os paséis por Puerto Portals de Mallorca, ir al restaurante Numi y preguntar por Ion, lo demás vendrá rodado. Buen provecho.

Detrás de la barra del restaurante los culpables. De izquierda a derecha: Daniela Carbone, camarera; Emmanuel Hofme-jer, manager; Yo, calvo y gordo; Xisco Carrasco, jefe de cocina; Ion Dogaru, jefe de sala; Víctor Campos, somelier.  

viernes, 11 de marzo de 2022

Libro, obra de teatro y exposición de pintura.

 Febrero y marzo han sido meses movidos para mí, y no hablo de la terrible guerra que se está produciendo. Por cierto, si alguien conoce a algún asesino a sueldo para cargarse a Putí, yo participo en el costo del trabajo. No se mataron a los Kenedy y a Lutero King y eran buena gente, pues ¿por qué no matan a este que es un bicho genocida? De verdad es que no entiendo el ser humano, es superior a mís fuerzas. A lo mejor es que soy más tonto de lo que creo porque no consigo entender las atrocidades que veo. ¿Por que hijos de Putin gozan de una salud maravillosa y gente buena, como mi amigo Pedro, una bellísima persona donde las haya, se está quedando ciego? ¿Por qué hace una semana se murió Miqueleto, un amigo de infancia muy buen tío, a la edad de 60 años? Es incomprensible que personajes patéticos y cabrones como Putin, Franco, Pinochet hayan vivido tantos años jodiendo a la gente en perfecto estado de salud. ¿Quién explica eso? En fin... febrero y marzo han sido movidos para mí porque he ensayado una obra de teatro en Madrid, EL REY QUE CAZABA ELEFANTES y se ha presentado mi última novela editada por Cosecha Negra, FUNAMBULISTAS SIN RED. Y en marzo, hoy viernes, se inaugura una exposición de mi hijo en Palma que esperamos que esté petado por el mucho tiempo que Martín no expone. Espero que a Putín le de un infarto o deje Rusia en manos de otros y se acabe el suplicio de tanta gente. Como dice un personaje de mi función de El Rey: siempre pagan los pobres.

EXPOSICIÓN MARTÍN GARRIDO



EXPOSICIÓN PINTURA MARTÍN GARRIDO

EXPOSICIÓN PINTURA MARTÍN GARRIDO

EL REY QUE CAZABA ELEFANTES

FUNAMBULISTAS SIN RED

sábado, 8 de enero de 2022

Feliz Año Nuevo 2022 a EMAYA.

Esta entrañable fotografía tomada en Nochevieja en la calle Archiduque Luis Salvador de Palma de Mallorca es para EMAYA, eso (no sé llamarlo de otra manera) que se encarga de la limpieza de la isla, entre otras cosas. Pues bien, desde este humilde blog deseo a EMAYA y a quien la dirija (si es que hay alguien) un feliz año nuevo y que el 2022 siga la ciudad igual de sucia que estas fiestas. No estoy hablando de las zonas ricas como el Paseo Mallorca, no, esas no, hablo de la Plaza España que da asco de la basura que hay. Muchas felicidades, y como ya he dicho, un año lleno de basura por las calles. Intentemos ser una de las ciudades más sucias de España. Ya lo somos de la droga y del alcohol. Un esfuerzo más.

martes, 4 de enero de 2022

Mi carta a los Reyes Magos.

Este año mi carta a los Reyes es interminable y no sé por donde empezar. Quizá debería hacerlo pidiéndole a los Reyes nuevos políticos porque los que hay dan pena, empezando por Almeida, que no se ha leído ningún libro de Almudena Grandes (más bien ha leído poco, quizá haya empezado a leer alguno de Vargas Llosa porque le han dicho que es de derechas, no lo sé). El otro día vi a Andrés Pajares en Instagram decir que los tontos son muy peligrosos. Seguramente tendrá razón porque no me imagino la Comunidad de Madrid dirigida por el señor Almeida. Que por cierto, me cae bien tan pequeñito y tan ignorante. Hace un buen trío con la señora Ayuso y el señor Casado. ¿Ha habido alguna vez un trío de políticos ignorantes al nivel de estos? Yo no lo recuerdo. Ni siquiera Aznar, que es facha pero no tiene un pelo de tonto. También le pido a los Reyes que el señor M. Rajoy no escriba más libros porque ya tenemos bastantes tontos en este país. 

viernes, 24 de diciembre de 2021

Feliz Navidad cantaba José Feliciano.

Escribo esto porque me quedó mal sabor de boca con el escrito de ayer. Yo no soy así, yo soy positivo y en el fondo, muy en el fondo, creo en el ser humano, pero a veces te afecta ver tanto gilipollas pululando por ahí. Yo sé que no tienen la culpa ellos porque el coco no les da para más. Pero es Navidad uno tiene que ser condescendiente con el prójimo. Pienso que las navidades es uno de los inventos más bonitos del ser humano, aunque no sean bonitas para todo el mundo. Pero es lo que hay, porque la vida es como una lotería: naces donde naces. ¿Por qué uno nace ciego y el otro con una vista de lince? Eso nunca lo sabremos, o quizá sí cuando vayamos al Cielo, si es que existe. Esta noche yo voy a cenar con mi familia pero no puedo olvidar que hay gente que no tiene familia ni amigos ni comida, y eso me amarga. Pero quiero ser positivo y pensar que un día esa gente podrás celebrar la Navidad como yo. Nadie me hará perder el espíritu de la Navidad, ni si quiera la mierda del coronavirus. Ahora mismo, escribiendo esto en mi despacho y oyendo de fondo preciosas canciones de Navidad que salen de un pequeño aparato redondo llamado Alexa, que es de Beatriz, me acuerdo de unas navidades de mi juventud, cuando trabajaba de repartidor en la imprenta de mi primo Tolo, conduciendo una furgoneta 2 caballos. Aquella Navidad no se dejaba de oír en la radio una canción de un tal José Feliciano, para más señas: ciego de nacimiento. Se llamaba Feliz Navidad. Cuando llegaba noviembre saltaba la barrera de la estación del tren de Soller y cogía musgo de un bonito color verde para mi belén. Mis padres no eran demasiado forófos de estas fiestas, pero yo sí. Yo montaba un gran belén en mi refugio; un altillo que había mandado construir mi padre para mí encima de mi habitación. Por ahí pasaban todos mis amigos a ver la maravilla de belén. Con el tiempo dejé de hacer el belén y me pasé al árbol de Navidad y el Papa Nöel. Sí, las navidades siempre han sido importantes para mí. Me hubieran gustado nevadas, pero nací en Mallorca. Solo he pasado unas blancas en mi vida, las más bonitas que recuerdo, y fue haciendo mi primera gira teatral como actor, precisamente donde conocí a la mujer de mi vida: la ingenua e irrepetible Beatriz Barón. Fue en Logroño. Tal día como hoy a esta hora estaba bebiendo cava con el actor Juan Velilla, haciendo tiempo para la cena que había organizado la Compañía. A las 9 cenamos en una sala privada del Gran Hotel donde estábamos hospedados las estrellas y el empresario (desgraciadamente en el teatro también hay clases. Los técnicos y los actores con pequeños papeles estaban en una pensión.). Después de la cena bebimos y bailamos hasta las dos más o menos. En un momento me fui al baño y crucé el enorme hall que parecía sacado de los años 40 y, de repente, vi a Beatriz Barón sentada en un sillón fumando. Estaba sola. Nuestras relaciones fueron malas desde el principio de la gira. Sin pensármelo me acerqué a ella y nos quedamos mirando unos segundos en silencio. Estaba preciosa con una especie de túnica blanca que dejaba ver sus largas y preciosas piernas. Parecía un ángel. Tengo un regalo en mi cuarto para ti, le dije.