Miguel Rebassa Real nació en Sineu, Mallorca, en 1974
Este texto ha sido grabado y esta transcrito tal cual:
“Mi nombre es Miguel Rebassa
y estoy en el mundo de la sanación. Todo empezó un día en que tuve un schok. Yo
antes era una persona normal, mi vida transcurría entre el trabajo y mi casa.
Pero mis relaciones con mi compañera no iban bien. Era maltratado psíquicamente
y físicamente por ella. Los dos últimos años fueron terribles. No la denunciaba
porque me quedé sin fuerzas físicas y mentales. Quizá era porque no le daba
demasiada importancia a aquella violencia y, por otra parte, no quería llevar
la situación al dramatismo. Lo que tenía claro es que aguantaba todo porque
quería aguantarlo. Esos está claro. Pero yo no dejaba de pedir ayuda al Universo
porque no veía salida a aquella situación. Al final me hizo caso, porque un día ella me llamó
requiriendo mi presencia en casa. Y cuando entre en la cocina me encontré con
un plato de arroz enorme. Yo no tenía hambre y le dije que no podíamos continuar
con la relación, que teníamos que cortar antes de que pasara algo grave. En ese
momento ella enloqueció y empezó a tirarme cuchillos de cocina, que pocos días
antes había comprado en IKEA. Yo escapé resguardándome de los cuchillos y salí
al exterior. Cuando me giré la vi abalanzarse contra mí con un cuchillo a cada
mano. En ese momento me quedé en schok, y al mismo tiempo me dio un sentimiento
de algo, como si algo me invadiera, algo que me hacía estar inquieto, algo que
me paralizaba. Y cuando la tuve encima a punto de apuñalarme, cerré los ojos y
sentí una espiral que me salió del primer chacra, que me salió de las caderas para arriba. Eso me hizo sentir un estado de paz como nunca antes. Sentía
alegría, mucha alegría, un desborde de alegría. En mi interior había nacido la
alegría kundalini introduciéndome en un estado místico. A partir de ese momento
mi vida cambió. De ser una persona normal, con sus problemas cotidianos, a ser
una persona totalmente liberada, sin ninguna atadura. Allí, delante de mi casa
me liberé de todo. Y la verdad es que mi compañera no llegó a clavarme ninguno
de los cuchillos, pero el schok sí que lo experimenté. Era feliz. La primera
sensación que tuve es que los colores me parecían diferentes, y dentro de mí
tenía unas ganas de vivir terribles. Mi compañera se quedó boquiabierta mirando
mi transformación, no se lo podía creer. Fue tal el cambio que había visto en
mí que se metió en la casa y se intentó suicidar. Tuve que ser yo la que la
disuadiera de hacerlo. En ese mismo momento a un primo mío se le quemaba un
restaurante que tenía en Palma y que se llamaba Infierno. Me lo dijo por el
móvil. Eso ocurría el 7 de julio del 2007. Yo tenía 33 años como Jesucristo. Al
cabo de tres días del suceso volví a mi casa porque sabía que ella se había ido
definitivamente, y me encontré con una serpiente al lado del fogón donde ella
cocinaba. Aquella visión me conmocionó. Era otra señal de la energía kundalini,
que es la serpiente. Seis meses después del acontecimiento me tuve que ir a la
India a buscar explicaciones, descubrir lo que me había ocurrido. Allí me
encontré con gente como yo, que se había desprendido de todo mentalmente, los
renunciantes, los adus, los babas. Cuando hablaba con ellos me trataban
favorablemente, se sentían a gusto hablando conmigo. Y allí entré en una
espiral dando de comer a los niños. Quería dar, dar, y se me abrió un portal de
energía abriéndome la conciencia de ese espacio. Así estuve varios meses, y de
vuelta a Mallorca, abrí mi casa y empecé a recibir la personas, a curarlas,
Cuando traspasaban la puerta ya se liberaban, sentía la energía que yo emanaba.
Era algo mágico que ocurría cada día, en cada momento. La gente tenía visiones
místicas a mi lado, les pasaban cosas… Así estuve tres años y medio, que fue
cuando empecé a recorrer el mundo contando mi experiencia. Al cabo de los años
volví de nuevo a la isla a abrir mi casa para ejercer la sanación con mi
imposición de manos. Estas experiencias me desgastaron mucho. Al cabo de un
tiempo me sentí mal y caí al suelo de repente. Sentí que tenía algo dentro de
mí que tenía que salir y viví como una segunda muerte. Fue entonces cuando
apareció una mujer y me dijo que no estaba bien y que tenía que sacarme de mi
casa. Me llevó a una ermita de Bon Ain donde pude entrar y salir de mi cuerpo
con mucho dolor. Yo pedía al Universo que me llevara para acabar con el dolor.
La tercera noche me entregué dispuesto a irme definitivamente. Pero fue
entonces cuando vi una unión con el universo que me salvó. Al día siguiente
estaba perfecto, me había desprendido de toda vibración. Llamé telepáticamente
a mis hermanos, porque no tenía móvil, y les pedí que vinieran a buscarme. Me
llevaron al hospital. Me hicieron pruebas, me vieron psiquiatras, y al final me
dijeron que estaba bien y que tenía mi mente más amueblada de todos los que estaban
por ahí fuera. De nuevo abrí mi casa para la sanación. Y vino un señor que me
invitó a ir a una ermita para meditar. La sorpresa fue que cuando llegamos a la
ermita nos salió al paso el sacristán para decirnos que hacía unas horas el
Cristo se había prendido fuego. Me quedé impresionado porque hacía dos meses
que yo había muerto y renacido. El Cristo había ardido por el sufrimiento.
Aquello fue una señal. Pero aquí no termina la historia. Al cabo de un mes
volví a la ermita y el sacristán se asustó al verme y me dijo que la noche
anterior un rayo había quemado toda la instalación eléctrica. Aquello me liberó
del todo. Desde el 2007 no genero dolor. Mi mente está en silencio. Aún hoy
estoy investigando y documentando mi fenómeno con gente de Brasil, una historia conmovedora que nos adentra en lo paranormal y surreal. Ahora soy guía
espiritual. La gente sigue viniendo a mí para que yo los conduzca a su paz
interior.”
