martes, 10 de mayo de 2022

El hombre que toca el piano.

Andreu Bennasar, el primero de la izquierda.

Hay muchos que tocan el piano, aunque quizá no tan bien como este hombre humilde nacido en Santayí, un pueblo de Mallorca,wwwwwww Lo bautizaron con el nombre de Andreu wwww y desde muy temprana edad la música lo atrajo, tanto es así que a los ocho años ya tocaba varios instrumentos en la banda del pueblo que dirigía su padre. Al tener estas aptitudes para la música su familia obtó para que estudiara piano que culminar con el título superior de música en el Conservatorio de Valencia. A partir de entonces el piano formaría parte de su vida, sería como una prolongación de sus manos. En poco tiempo su talento es reconocido y los mejores artistas lo requerirán para que los acompañe. De esta manera empezará una carrera imparable acompañando a tenores, barítonos, sopranos, cantantes... También trabajará en zarzuelas y óperas. Hasta que la prestigiosa sala de fiestas Tito's lo contrata para que acompañe a los artistas más internacionales de la época como Aznavour, Ray Charles, Louis Amstrong, Tom Jones, Josephin Baker, entre otros muchos. Así pasaran los años y sus prestigio se irá consolidando. Noches y noches que se cruzará en la sala o tamndo una copa en la barra con Errol Flynn, Sean Cornery o Grace Kelly y su príncipe. Incluso, en una ocasión, le enseñará las piernas Marlene Dietrich, las piernas más bonitas del mundo en ese momento. Dada la envergadura e su trabajo, sus manos serán aseguradas en un millón de pesetas cuando tocaba con la orquesta de Tito`s. Pero Andreu por muchos que las estrellas que le rodeaban lo deslumbrasen, nunca peridó el norte. Para él la música era lo primero, lo esencial, por eso siempre llevó su barco a buen puerto. Son tantas cosas por las que este sencillo hombre que toca el piano puede presumir, que sería muy larga la lista. Pero de lo que este hombre se enorgullece más, es que ha creado tres escuelas y bandas de música: la de Santa María, la de Soller, y la de Petra. Tres pueblos de Mallorca. Este hombre que toca el piano, como pocos lo hacen, y de mirada tranquila, se le conce como… Andreu Bennàsar, el maestro.   

El gran Andreu Bennàsar

domingo, 1 de mayo de 2022

TONI SERRA, el hombre respetado.

Toni Serra, con la actriz Betriz Barón y el autor de este texto.

Normalmente no escribo mucho de una persona a la que no conozco, pero esta vez va a ser una excepción. Hablaré de un hombre llamado Toni Serra, nacido en Inca, un pueblo del centro de Mallorca, que he visto tres veces, y una de ellas ayer, en su setenta y tres cumpleaños. Encarna Alabau, una amiga, me dijo que Toni nos había invitado a su cumpleaños porque cuando nos conoció le caímos bien. Aceptamos porque la empatía fue mutua. Hay personas que te caen bien o mal desde un principio, aunque yo no hago caso a esto porque cuando conoces bien a la persona te sueles llevar sorpresas. Pero creo que con Toni no me llevaré ninguna (en todo caso buena) porque aparenta ser una persona abierta, sin problemas y de una personalidad nada complicada. Sin contar su carismática personalidad y saber estar. Y lo más sorprendente es el lugar donde se celebró la fiesta. Una casa sin puertas en el campo en un deplorable estado, de techo alto de vigas centenarias. Garaje, trastero, almacén, todo junto a la vez, abarrotado de cosas aparentemente inservibles llenas de polvo. Fuera, un toldo de uralita y plástico azul oscuro, dan sombra a cinco mesas largas y rectangulares de plástico. Lo que nos rodeaba eran desechos de todo tipo, pero las personas que estábamos allí, dábamos una luz impresionante, sobre todo Toni, que parecía uno de esos aristócratas que invitan a sus distinguidas amistades a sus rincones secretos donde solo van los elegidos. Toni Serra es un señor que se puede permitir invitar a sus amigos, entre ellos el alcalde Virgilio Moreno, alcalde de Inca (que según el anfitrión está haciendo un buen trabajo en el pueblo), o Toni Obrador, el genial guitarrista que formó parte de Los Pekeniques o al primer director de cine comercial de las Illes Balears (yo), en un espacio que si no eres alguien importante, no va nadie. Al menos, las más o menos cincuenta invitados a su fiesta de cumpleaños estaban encantados con él. Y eso se ve cuando una persona está bien realmente al lado de otra. He ido a cumpleaños (intento ir a los mínimos) en el que se ve una cierta tirantez, frialdad con el/la que cumple. Pero en la fiesta de Toni era todo lo contrario, ser respiraba cordialidad, cariño y aprecio a raudales. Daba la sensación de que todo el mundo estaba como en su casa. En cuanto a la comida, Toni era el chef ayudado por expertos ayudantes que se lo tomaban muy en serio. El plato eran burballes cocinadas en una enorme cacerola donde se metió todo tipo de carne de caza y verduras. La verdad es que cuando yo lo vi no me entraron ganas de comer. Pero cuando me tocó comerlas, flipé. Estoy acostumbrado a ir a buenos restaurantes (buenos no significa caros) y las burballes de Toni Serra son de restaurante de 4 tenedores, al menos. Impresionantes. Nunca he comido unas tan buenas. Pero realmente lo que me ha motivado a escribir esto, es que el cumpleaños de Toni me ha recordado algunos veranos de mi infancia, la de aquellos domingos de calor en la viña de mis tíos Margarita y Miquel, en Binissalem. Fuera de la caseta también tenían un porche tapado con uralita donde había colocada una larga mesa (para 20 personas) de madera con sus correspondientes bancos. Allí, igual que en el cumpleaños de Toni, cocinábamos y comíamos al ritmo de las canciones de los 70 que salían de una vieja radio. También me recordó esas maravillosas comidas que salían en las películas italianas de los 60 donde después de comer bailaban desenfrenadamente. Por ejemplo en La escapada de Dino Rissi y de mi admirado Vittorio Gasman. Fue como retroceder en el tiempo de la mano de un señor llamado Toni Serra, de Inca, para más señas.   

viernes, 1 de abril de 2022

JAUME MARTÍNEZ, futuro alcalde de Palma.


En la foto con Ángel Cortés y Jaume Martínez a la derecha.

La primera vez que vi a Jaume Martínez fue una noche de septiembre de 2011 en la galería de arte de La Misericordia. Vino a ver la exposición de pintura que hacía mi hijo sobre el Alzheimer. Le encantó y en la puerta, justo antes de irnos, nos dijo que le gustaría comprar obra de Martín. Y cumplió su promesa. Desde esa noche tuvimos una relación intermitente y muy agradable como solo se puede tener con Jaume, un demócrata progresista de los pies a la cabeza, aunque sea del PP. Esto último lo digo porque hay personas que creen que los progresistas solo están en la izquierda, pues no, en la derecha también hay políticos con los que se puede hablar de libertad y de derechos humanos. Jaume Martínez es uno de ellos. El martes pasado comí con él en el restaurante El Bula de Ángel Cortés, otra persona defensora del arte en toda su naturaleza, amigo de muchos artistas de la isla, siempre dispuesto a ayudar. Pues bien, tal día Jaume comió potaje de garbanzos de primero y cochinilla de segundo. Yo comí también potaje y de segundo rape. Todo exquisito por un menú de 14,00 euros, creo recordar. El almuerzo fue largo e intenso donde hablamos de muchas cosas como por ejemplo del fraude laboral. Muchísimos/as desaprensivos están de baja sin motivos, simplemente porque no les gusta trabajar. Pero seguro que luego votan en contra del empresario. También se habló del carril bicicleta. Los dos estuvimos de acuerdo en que tiene que estar, lo que es absurdo es meterlo con calzador en calles imposibles como la de Archiduque Luis Salvador. También hablamos del catalán. Los dos estuvimos a favor de que se enseñé en catalán, pero no estamos de acuerdo con que si alguien quiere que sus hijos estudien en castellano no pueda hacerlo. Pero nuestro tema principal, como no podía ser de otra manera debido a mi condición de artista, fue La Cultura, la bendita cultura que no llega a establecerse definitivamente en las islas. No le encontramos lugar, y ahora menos con el catalán. El ejemplo más claro es lo que programa el Teatro Principal y en lo que produce su fundación. “Qué se puede hacer con la cultura”, me preguntó Jaume. “Complicado”, le respondí yo. “Tendría que ser y estar al alcance de todos”, me dijo y continuó hablando: “La cultura no tiene que tener ni color ni lengua. Es universal, y mientras haya políticos incultos que no lo entiendan, no iremos bien.” Ya al final, a la hora de los cafés, me preguntó: “Tú, que has vivido y aún te desenvuelves por Madrid, ¿qué opinión tienen los madrileños de nosotros en cuanto a cultura? Y yo le dije lo que tantas veces he dicho: “Para los madrileños Mallorca es la isla donde sus padres estuvieron de luna de miel y donde van los veranos a alquilar un barco para recorrer las islas. De nuestra cultura no saben nada.” También tocamos el tema de IB3 y es más de lo mismo. “Triste”, ¿no?, dijo. Jaume Martínez me dejó bien claro que si es elegido como alcalde de Palma cambiará la cultura sin excluir a nadie. Fue reconfortante comer con un señor que le preocupa lo que piensa el palmesano, que quiere lo mejor para él sea del color que sea. “Yo no tengo problemas con ningún partido de izquierdas porque parto de la base que hay que dialogar y unirse para sacar a un país adelante.” Estoy convencido que si un día Jaume Martínez es nuestro alcalde los mallorquines (y peninsulares) estaremos más unidos.  

     

domingo, 13 de marzo de 2022

RESTAURANTE NUMI

Es la primera vez que voy a hablar de un restaurante en mi blog. La razón es porque creo que vale la pena. Estoy hablando de NUMI, un restaurante de comida asiática y mediterránea ubicado en la bonita plaza que hay en segunda lÍnea del Puerto Portals de Mallorca. Allí, en un sábado lluvioso, el día siguiente que mi hijo Martín inaugurara con rotundo éxito su exposición de pintura en la NURU GALERY de Palma, donde expusieron anteriormente Zapata y Jordi Mollá, estábamos nosotros. Cinco personas: Albahaca Martín, insigne editora de poesía, Gabriel Morell, fotógrafo, Beatriz Barón, maravillosa actriz, y mi hijo Martín Garrido. Todos estábamos en el restaurante por recomendación de nuestro amigo Joel. Una recomendación muy acertada porque lo que comimos eran auténticas delicias. Sobre todo la costilla de agnus cocinad por Xisco Carrasco Mut, un auténtico artista de la cocina. Una costilla con hueso incluido acompañada de patata y cebolla y remolacha. Un pecado para el paladar. Sin olvidar el bacalao negro y el pato Pekín y foie gras. Y si ha ese derroche de sabores le añadimos el perfecto servicio capitaneado por Ion Dogaru, un rumano afincado en Mallorca, profesional, con el don de saber tratar al cliente; tan difícil de encontrar actualmente en la isla, no se puede pedir más. El almuerzo fue de película. Ya lo sabéis, cuando os paséis por Puerto Portals de Mallorca, ir al restaurante Numi y preguntar por Ion, lo demás vendrá rodado. Buen provecho.

Detrás de la barra del restaurante los culpables. De izquierda a derecha: Daniela Carbone, camarera; Emmanuel Hofme-jer, manager; Yo, calvo y gordo; Xisco Carrasco, jefe de cocina; Ion Dogaru, jefe de sala; Víctor Campos, somelier.  

viernes, 11 de marzo de 2022

Libro, obra de teatro y exposición de pintura.

 Febrero y marzo han sido meses movidos para mí, y no hablo de la terrible guerra que se está produciendo. Por cierto, si alguien conoce a algún asesino a sueldo para cargarse a Putí, yo participo en el costo del trabajo. No se mataron a los Kenedy y a Lutero King y eran buena gente, pues ¿por qué no matan a este que es un bicho genocida? De verdad es que no entiendo el ser humano, es superior a mís fuerzas. A lo mejor es que soy más tonto de lo que creo porque no consigo entender las atrocidades que veo. ¿Por que hijos de Putin gozan de una salud maravillosa y gente buena, como mi amigo Pedro, una bellísima persona donde las haya, se está quedando ciego? ¿Por qué hace una semana se murió Miqueleto, un amigo de infancia muy buen tío, a la edad de 60 años? Es incomprensible que personajes patéticos y cabrones como Putin, Franco, Pinochet hayan vivido tantos años jodiendo a la gente en perfecto estado de salud. ¿Quién explica eso? En fin... febrero y marzo han sido movidos para mí porque he ensayado una obra de teatro en Madrid, EL REY QUE CAZABA ELEFANTES y se ha presentado mi última novela editada por Cosecha Negra, FUNAMBULISTAS SIN RED. Y en marzo, hoy viernes, se inaugura una exposición de mi hijo en Palma que esperamos que esté petado por el mucho tiempo que Martín no expone. Espero que a Putín le de un infarto o deje Rusia en manos de otros y se acabe el suplicio de tanta gente. Como dice un personaje de mi función de El Rey: siempre pagan los pobres.

EXPOSICIÓN MARTÍN GARRIDO



EXPOSICIÓN PINTURA MARTÍN GARRIDO

EXPOSICIÓN PINTURA MARTÍN GARRIDO

EL REY QUE CAZABA ELEFANTES

FUNAMBULISTAS SIN RED