El otro día me encontré con una caja de zapatos llena de fotos, y entre ellas estaba esta. Si mal no recuerdo pertenece a un reportaje que nos hicieron para los zapatos Flavia. La que abrazo y beso es Coral Escudero, un trozo de mi vida que ha quedado en mis recuerdos y en mi retina. Hacíamos una buena pareja, pero nuestros caminos se separaron como suele ocurrir muchas veces en la vida siempre dejando una incognita de lo que pudiera haber ocurrido. La vida es así y no hay en ensayo. Hoy la he visto en Lidl y sigue sigue siendo guapa y con esa mirada que nunca he olvidado.
martes, 25 de febrero de 2025
sábado, 22 de febrero de 2025
LA REINA DEL CHANTECLER
Mientras escribo esto miro de reojo la película de Cine de Barrio La reina del chantecler con Sara Montiel. Lo que hay que reconocer es que esta señora fue un fenómeno de masas en la España del franquismo. ¿Por qué? Incognitas de la vida. ¿Por qué fue tan bien un programa como Sálvame en la televisión? ¿Por qué a Abascal le votaron 3 millones de fachapobres siendo nazi y tonto? Son cosas que es dificil deducir, al menos de entender. Pero lo de la Montiel es otra cosa. Una señora que no sabía cantar, ni actuar y dudo de su inteligencia, llegó a lo más alto del cine de la época. Porque lo que está claro es que estaba muy bien físicamente, por eso se casó con Anthony Mann, un director de cine americano nada despreciable. Si hubiera tenido el físico de Gracita Morales, que actuaba mejor que ella, por cierto, no habría ido a Hollywood. Porque hay otro ejemplo de una señora llamada Lola Flores que llegó también muy alto, pero que no cantaba bien y no era buena actriz, pero en cambio era una artista que muchas quisieran tener su talento. El arte le salía por las orejas, y no creo que fuera tonta. Pero con la Montiel no pasa eso. La estoy mirando en la tele y me preguntó qué coño hace ahí con las buenas actrices que había en este país en su tiempo. De todas formas, hay que reconocer, que no hace falta ser un lince, para saber como llegó tan alto con tan poco talento.
jueves, 20 de febrero de 2025
Toni Isbert ya no vive aquí.
Esta mañana se ha ido mi amigo Toni Isbert, que fue el protagonista del primer largometraje dirigido por mi hijo Martín Garrido: EL MONSTRUO. Película que por problemas de producción,,,- desgraciadamente aún no se ha estrenado. Pero cuando se estrene se podra ver la estupenda actuación de Toni. Creo que fue la penúltima actuación en el cine. la última vez que hablé con él ya vivía en santander y daba clases de teatro, al menos es lo que me dijo. Toni era una de esas personas que conoces y no te olvidas de ellas. Quizá por sus ideas de derechas y su adicción al buen vino, nadie lo contratataba, no lo sé. Pero lo cierto es que era buena persona y amigo de sus amigos. Toni Isbert se comió y vivió la vida intensamente.
domingo, 19 de enero de 2025
4 FOTOS CON HISTORIA



viernes, 17 de enero de 2025
LA FUNCHADA SANT SEBASTIÁ
FOTOS CON HISTORIA: A LLUC A PEU (A lluc a pie)
jueves, 17 de octubre de 2024
EL COLECCIONISTA DE POTS DE FARMACIA VIERNES 18 TEATRE MAR I TERRA
Hace muchos años que decidí no hacer teatro en Mallorca por su inutilidad, pero he vuelto a caer. Esta vez gracias a la colaboración del ayuntamiento de Palma. Mañana viernes 18 estreno en el Teatre Mar i Terra El coleccionista de pots de farmacia. Esta obra la escribí varios años después de ver 5 horas con Mario en Madrid. Libro maravilloso y obra de teatro soporífera que triunfó porque coincidieron una serie de cosas. Ahora no irían a verla ni para ponerla a parir. Pero cuando yo la soporte pensé que ertepodía hacer una inteligente coña, y la hice. Aquí está. La estreno mañana a las 20.00 horas en el Teatre Mar i Terra. Por otra parte, tengo el inmenso placer de haber dirigido a mi hijo que ha nacido artista sin más, eso tan escaso hoy en día.
domingo, 22 de septiembre de 2024
LA BOLA DE CRISTAL
Estoy viendo en la 1 como hablan de La bola de Cristal y me trae buenos recuerdos. Mis principios en Madrid como actor. Yo hice un papel en La bola de Cristal. Mi papel era el de Jhon Voight en Midnight Cowboy, y mis escenas las tenía con quique san francisco, que ya en aquel tiempo ya fumaba porro tras porro. Era un actor muy natural, lo hacía como si cualquier cosa, y era amable con todos, incluso conmigo. Durante los 3 días que actúe con él nos reímos mucho. Me decía: tú, con la pinta de americano guapo que eres, vas romper. El problema en mí es que también me gustaba mucho la juerga antes que el trabajo de actor. También tuve ocasión de conocer a alaska, que era distante y que se mantenía con una tostada con no sé qué y un té. No podía comer porque tenía tendencia a engordar. Nunca me vi en la caja tonta.
Javier Bardem, un actor que vale la pena.
Vi a Javier Bardem por la televisión agradeciendo el premio que le dieron en el Festival de Cine de San Sebastián y estuvo muy bien y, como siempre, se mojó, cosa extraña entre los actores y actrices en España. No sé porque debe de ser que los actores españoles no hablan de política. Bueno, claro que lo sé: tienen que trabajar con todo el mundo, sea quien sea mientras les pague. En la excelente película Birdman, del director mejicano Iñaritu, hay una escena de 2 actrices en un camerino. Una llora desconsolada, y la otra la ayuda a reponerse. En un momento dado, la que la calma se ríe y le dice: pero si las actrices no tenemos autoestima. Esa afirmación es evidente y se puede comprobar en cualquier entrevista a cualquier actor. Todo es maravilloso, todos los actores, todo el equipo, hasta los extras son maravillosos, dicen ellos.. Hay que trabajar, y si hay que morderse la lengua, se muerde. Woody Hallen deja bastante mal a los actores. Alfredo Landa decía que si eras actor en España no podías rechazar nada. Pero Javier Bardem (como también es Alberto San Juan y Penélope Cruz) es diferente a los demás, por eso cae mal a muchos retrógrados que pululan por este país. Él dice lo que piensa, siempre defendiendo los derechos humanos, igual que su hermano Carlos, y le importa un rábano a quien no le guste. Y así debería ser cuando uno defiende a los necesitados, a los desprotegidos. Me enorgullezco de que Bardem sea español en una sociedad española que deje mucho que desear. Otro día hablaremos de lo buen actor que es.
miércoles, 18 de septiembre de 2024
Jimmy Giménez-Arnau, rebelde con causa.
Yo me encontré 3 veces con Jimmy. La primera en una especie de oficina en el Paseo Marítimo de Palma, la segunda en el Bar Cristal, y la tercera en un especie de canal de televisión que había montado en el puerto de Andratx. En aquel tiempo yo era conocido en la isla por mis pelis y obras de teatro y él quería hacerme una entrevista a mí y a Beatriz Barón, mi mujer. No tuve inconveniente porque me había leído el libro Mi vida entre los Franco y me había encantado, como buen antifranquista que soy. También leía Carne Cruda, una columna o una colaboración, no me acuerdo, en la Última Hora de Palma. Las dos primeras veces nos vimos para hablar de la entrevista pero en realidad fue de lo que menos hablamos. Era una persona bastante culta e inteligente y ponía a parir a los mallorquines como lo hizo años atrás George Sand. Pero por una serie de circunstancia que no vienen a cuento, vivía en la isla. En definitiva, me fui a Andratx con Beatriz y la verdad fue toda una aventura. En primer lugar él no estaba y nos atendió una simpática chica que nos dijo que no sabía cuando aparecería Jimmy. Nos invitó a tomar un refresco en un bar cerca. En ese bar estuvimos 1 larga hora hasta que apareció quejándose de no sé qué y pidiéndonos disculpas. Como ya eran las 2 nos invitó a almorzar un arroz de bogabante en el mismo puerto. A la comida se añadieron 2 bonitas chicas de unos 30 años que no hablaron mucho. En la comida se habló sobre todo de la política, de la prensa del corazón, y de los taraos que había en España. Luego fuimos a a una terraza de un chalet para la entrevista. Parecía que todo iba bien cuando un señor de unos 40 años dijo que tenían un problema técnico. Estuvimos 1 hora más esperando en aquella terraza viendo a Jimmy ir de un sitio a otro. Un joven nos hizo una serie de fotografías con él. A las 5 parecía que todo estaba arreglado y se hizo la entrevista donde pude poner a parir al que se lo merecía (en aquel tiempo yo era así de déspota). A él le encantó la entrevista y ahí se acabó la historia. No sé si la entrevista se pasó o no, pero nunca más volví a ver a Jimmy en persona. Meses después le dejé en su oficina el texto de mi obra Los comediantes de la vida para que me diera su opinión. Me importaba tener la opinión de un tipo al que consideraba inteligente y diferente a los demás. Le gustó mucho y me dijo que lo que tenía que hacer era irme volando a Madrid y olvidarme de Mallorca. Nunca más supe de él. Yo creo que Jimmy era un tío cojonudo, lo que su forma de ser tan histriónica le impedía llegar a los demás. Hasta que no te sentabas con él pensabas que era un gilipollas, pero en cuanto lo hacías te dabas cuenta enseguida de que era un hombre que valía la pena.
martes, 17 de septiembre de 2024
HOMBRE RICO, HOMBRE POBRE de Irwin Shaw.
Para muchos millones de españoles las navidades de 1975 fueron las más felices de su vida porque había muerto el dictador enano y de voz aflautada, como lo llamaba mi padre. Entonces tenía yo 23 años y me importaba un huevo Franco y los que le seguían. En ese momento estaba leyendo “Hombre rico, hombre pobre” de Irwin Shaw, un escritor interesante del que ya había leído “El baile de los malditos”. Luis Garrido Saiz, mi padre, despotricó toda la vida de Franco porque decía que era un hijo de puta que fusiló a media España por no pensar como él. Nació en Cuenca y a los 17 años se afilió a la FAI (partido anarquista), porque era un anticonformista, actitud que le ocasionó algunos problemas, sobre todo a su padre, mi abuelo, que tenía que pagar multas de 50 pesetas (una pequeña fortuna para la época), la mayoría por no querer cantar “Cara al Sol”, como se solía hacer en cualquier acto. Al estallar la guerra mi padre no dudó en alistarse en el bando republicano y fue destinado a un cuartel de Madrid a hacer prácticas. Allí pasó tres meses preparándose para ir a primera línea, que sería Toledo. Pero allí no pegó tiros porque un sargento amigo de su padre lo colocó en retaguardia. A los seis meses lo trasladaron a Castilla donde lo cogieron preso junto con otros compañeros. Pasó una semana en el sótano del ayuntamiento (no se acuerda del nombre) de un pueblo a base de pan y agua. El lunes por la noche los llevaron detrás de la iglesia para fusilarlos. Pero otra vez le sonrió la suerte y un capitán, hijo del dueño de una granja de vacas, que normalmente contrataba los carros de Eleuterio (padre de Luis y mi abuelo), se lo llevó al ayuntamiento donde pasó dos noches en el sótano vacío. A la tercera noche dos soldados lo fueron a buscar y lo metieron en una camioneta para dejarlo en medio del bosque. Le dieron un pan, tocino, queso y vino. Al cabo de tres días caminando campo a través se reincorporó a una compañía de republicanos que iban hacia el Ebro. Pero él nunca llega al Ebro porque se unió a una compañía de anarquistas que se cruzaron. Durante el año siguiente estuvo haciendo la guerra (como se suele decir) de un lado a otro, de pueblo en pueblo, que más que guerra era sobrevivir esperando que terminara aquel conflicto. En un encontronazo con un grupo de nacionales el sargento de su compañía fue abatido y le nombraron sargento a él, que ya era cabo primera. Pocas semanas después su compañía se unió a otra republicana, en la que no había muy buen ambiente. El único capitán que quedaba ascendió a mi padre a teniente. Los nacionales cercaban cada vez más a los republicanos y ellos lo sabían. Por eso, después de tres meses huyendo hacia ninguna parte, e intuyendo que aquello se terminaba, la compañía se disolvió. Mi padre volvió a Cuenca, pero el mismo día de su llegada, mi abuelo lo acompañó por la noche al bosque para que se fuera, que en el pueblo, por haber sido de la FAI, lo meterían en prisión o lo fusilarían sin juicio alguno. Mi padre se fue a Barcelona con un papel en el bolsillo en el que había escrito el nombre de un familiar que trabajaba de enfermero en el Hospital Clínic. Él le ayudaría a escapara Francia. Se fue caminando por bosques y campos hasta que se subió a un tren de mercancías que lo llevó a Barcelona. En la Ciudad Condal todo el mundo huía por la inminente llegada de los nacionales a la ciudad. Era un caos. Mi padre consiguió llegar al hospital pero el familiar ya había huido. Una enfermera le dijo que lo más práctico era irse a la Estación de Francia e intentar subirse en algún tren. Así lo hizo, y después de tres días y tres noches durmiendo en un banco de la estación, consiguió subir a un tren que lo llevaría a Francia. Allí ya los esperaba el ejército francés para meterlos en el campo de refugiados Argeles, que no era un campo de exterminio pero si se moría la gente de hambre y de enfermedades. No había ni lavabos, la gente meaba y defecaba en la playa. Aquello era un infierno, contaba mi padre. Cada día se moría gente de enfermedad o hambre. Y nadie escapaba porque no había a dónde ir. A los dos meses de sobrevivir en el campo de refugiados se apuntó a la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles), y al ser teniente, le dieron la opción de subirse a un barco que iba a México. A mi padre no le fue bien y optó por cruzar los Pirineos con un grupo de oficiales republicanos. JARE les facilitó la salida de Argeles. Tardaron tres semanas en pisar España, y en el transcurso del camino murieron dos compañeros. Mi padre volvió a Cuenca gracias a los trenes de mercancías. De nuevo en Cuenca, ya tomada por los nacionales, mi padre pasó encerrado en las caballerizas de mi abuelo un mese por miedo a las represalias que se estaban cometiendo en el pueblo. Encarcelaban o fusilaban a todos los rojos, como decían ellos. Mi abuelo, a pesar de ser carretero, tenía muy buenas amistades en el pueblo ya que trabajaba con sus tres carros para ellos. Era un hombre apolítico y muy recto al que sus hijos lo trataban de usted, y en Cuenca era respetado por todos. Una de esas amistades era el alcalde del ayuntamiento, falangista para más señas. El hombre le aconsejó a mi abuelo, que Luis, su hijo, se entregara antes de que fueran a buscarlo para fusilarlo. El alcalde le haría un salvoconducto para que no le pasara nada. Mi abuelo aceptó. El mismo día que tuvo el salvoconducto mi padre se marchó en tren a la capital. Y en la capital se presento en un Ministerio (no recuerda cual) y preguntó por la persona que le había dicho el alcalde. No hubo ningún problema y en dos días tenía los papeles arreglados y empezaba de nuevo el servicio militar destinado en Mallorca que duraría tres años. Mi padre fue un pequeño empresario y tuvo empleados, pero nunca dejó de ser republicano, defendió los derechos humanos, y no dejó de despotricar contra Franco.











