Siempre que veo una escultura de Toni de la Mata me sorprende. Su creatividad es inacabable, pero lo que más me gusta de él es ese sentido de lo actual, de lo que le rodea, que no lo deja insípido como hace con otros artistas que no dejan de copiar o hacer refritos. La obra de la Mata estimula y empuja a crear obras diferentes y siempre modernas. Los sentimientos, pensamientos y sensaciones, tanto buenos como malos, se transforman con el artista en comunicación que queda grabada en la memoria del visitante, impactándolo, La innovación constante del artista nos hace vivir el momento actual, a veces, con una crudeza artística que da pie a la creación de movimientos nuevos y estimulantes en un mundo artístico donde el proyector e Internet han sustituido a los pinceles y al talento. Hablo de la obra de Toni de la Mata porque anoche estuve en una colectiva (la primera salida oficial desde el 7 de diciembre de 2019) en la Galería Can Boni de Palma de Mallorca, donde él exponía dos obras. Por cierto, más del 50% de los asistentes (unas 100 personas) iban sin mascarillas y nos respetaban ningún tipo de distancia. Lamentable la poca responsabilidad de la gente. Yo entré un momento en la galería, vi las esculturas de Toni de la Mata y las pinturas de Miquel Martorell, y sali a la calle de donde ya no me moví.
domingo, 23 de mayo de 2021
Toni de la Mata y Miquel Martorell
lunes, 10 de mayo de 2021
La vuelta de Franco.
miércoles, 5 de mayo de 2021
Quién ha votado en Madrid?
Lo de Madrid es un claro ejemplo de la fuerza que tiene la derecha en la capital, y lo imbéciles que son los de izquierdas (al menos un tanto por ciento considerable). Si la señora Ayuso hubiera cerrados los negocios en la capital, no hubiera ganado ni loca. Porque hay que estar muy loco para votar a esta mujer que no se entera de nada (o de poco), y no deja de decir memeces. Pero como a los empresarios madrileños les va bien, ya se han encargado ellos de mandar a sus empleados a votarla. Porque al fin y al cabo siempre gana el capitalismo gracias al 70% de tontos que pisa el mundo. Y la mala noticia es que no va a cambiar mientras haya tontos. Que haya pasado esta catástrofe en Madrid es porque el que vota no tiene idea de a quien vota. Pablo Iglesias ha conseguido mucho para el trabajador, por ejemplo la subida del sueldo mínimo, ¿pero se ha enterado alguien? Todos los de derechas estaban en contra, pero él lo consiguió. Y muchas cosas más, como por ejemplo cambiar la política de este país. Pero visto lo visto, no ha servido para nada porque no lo suyos no lo han votado. ¿Y qué significa eso? Pues que en Madrid hay mucho facha que aún vive a la sombra de Franco, el enano dictador de voz aflautaba y más listo que el hambre. Y quien no se lo crea, que mire atrás. ¿Cuántos años hemos tardado en sacar al enano del Valle de los Caídos? ¿Cuántos años hemos tardado en sacar a la impresentable familia Franco del Pazo de Meirás? ¿Cuántos años ha tenido subvención la Fundación Francisco Franco? ¿Cuántas pagas cobraba Billy el niño, un torturado de Franco? Y no hablo de los privilegios de la iglesia porque me da la risa. Así es España. Si fuéramos normales, ayer hubiera ganado la izquierda, sobre todo Pablo Iglesias, que se ha equivocado mucho, y que no pocas veces ha cambiado de opinión, pero que siempre, siempre, ha estado del lado del trabajador. Si hay que ver el triunfo de la derecha de ayer, es que El Intermedio, El Jueves, y todos los cómicos de esta país tendrán 2 años con mucho material para hacer reír a la audiencia. La verdad es que nos vamos a divertir con las payasadas de la señora Ayuso..
POSDATA. Le honra a Pablo Iglesias el haberse retirado (quizá haya pensado que este país no tiene remedio). En el PP una dimisión es impensable, todos son muy inteligentes... y tienen el dinero. Por cierto, mis más sincera enhorabuena a Más Madrid.
FOTO: 2 tontos muy tontos. (Bueno en realidad de tontos no tienes nada, porque viven del pueblo y vivirán del pueblo hasta que se mueran, y seguro que tienen dinero. O sea que de tontos nada.)
martes, 13 de abril de 2021
Berenjenas con miel
Normalmente no escribo sobre cocina, pero creo que este postre se merece, al menos, un comentario. El postre se llama Berenjenas con Miel y yo solo lo he comido en el restaurante Triunfo del Coll d'en Rebassa de Palma de Mallorca. La responsable es la mallorquina María Martorell, que después de trabajar 28 en una empresa de catering, se montó un pequeño restaurante en el Coll, antiguo barrio de pescadores de Palma. En su cometido le ayudaron su marido y su hijo: Manuel Tortosa y Óscar Ferragut. El postre, de una exquisitez proverbial, procede de Granada, y no son más que berenjenas cortadas en tiras finas, pasadas por leche, por harina, y fritas en mucho aceite. Ya en el plato se les pone miel de caña. Así parece fácil, pero de fácil no tiene nada porque yo he probado de hacerlas y no me salen ni la mitad de bien que a María. Si no me creéis, id a probarlas.
miércoles, 24 de marzo de 2021
Tele 5 & Carrasco & Basura
Desde que existe la televisión siempre he oído decir que la televisión es basura. Y la verdad es que nunca me había parado a pensarlo porque no soy muy televisivo, de hecho, solo veo noticias de noche en Antena 3, La 2 y alguna que otra película. Del resto que se hace en la caja tonta, soy un ignorante. Pero qué ocurre, que cuando hacen publicidad siempre hacemos zaping y nos enteramos de muchas cosas. Por ejemplo, que la basura que emite Tele 5 es inconmensurable. No sé cuántos retretes debe de haber en sus estudios. Deben de estar cagando día y noche. Pues bien, ahora sí que se puede decir que la televisión es basura, pero más exactamente Tele 5 y sus programas del corazón. Sálvame es la cumbre de la miseria humana con sus eunucos y mamarrachas destripando al ser humano durante no sé cuantas horas. Pero que quede claro que la culpa no la tienen los que trabajan en este programa, la culpa la tienen las personas que lo ven. Y ahora para culminar las miserias de la miseria, la entrevista de la hija de Rocio Jurado: la Carrasco. Ahí, en plano corto contando sus penas, previo pago, a más de 5 millones de telespectadores, por no decir, becerros. ¿Tanto importa la relación del exguardia civil, que se quedó con el dinero de unas multas, y la hija de la Jurado que nunca ha salido de la sombra de su madre? ¿De verdad interesa tanto? ¿Tan vacía está la gente? ¿Tan perdida? En plena pandemia, cuando no deja de morir gente entubada sin poderse despedir de los suyos, va Tele 5 y monta un número más de su circo. Pero el colmo de los colmos es que empresas de primeria línea anuncian sus productos en los intermedios. Eso si es triste. En España da igual todo, el último maricón, como diría Antonio Ozores.
sábado, 20 de marzo de 2021
Zoilo Pollès y Paco Gómez Escribano.
A
veces no hay que acudir a una editorial de las grandes, ni siquiera a un
escritor de los consagrados o mediáticos para encontrarte con una novela
cojonuda y disfrutar como un yonqui con pasta a las puertas de un poblado chabolista.
La novela es una novela negra que por momentos recuerda a Merinero: Zoilo Pollès, un personaje amoral metido en movidas raras que nos cuenta sus andanzas tal
y como van ocurriendo sin importar la índole de las mismas y sin importar si el
lector se va a sentir o no escandalizado o dañado en su sensibilidad ante tales
ráfagas de incorrección política.
Para que sepáis de qué van los tiros, la novela, pese a ser
negrísima, está emparentada con el Surrealismo y el Realismo sucio, que siempre
maridan bien con los bajos fondos. En definitiva, que te quedas con ganas de saber qué
coños va a hacer ese cabrón de Zoilo Pollès cuando acaba la novela y si Martín G. Ramis nos los contará
en un futuro. Y es que sabe a poco. La lectura deja regusto a saga que acaba de
comenzar, al bocata de calamares y el vermú que has consumido intentando no
manchar el libro de grasa sin conseguirlo, sabor a paseo nocturno por el centro
de la ciudad intentando localizar personajes de la novela que se te han quedado
metidos dentro de la cabeza.
Martín G. Ramis (Martín Garrido Ramis) ha hecho una novela castiza, irreverente, una novela de bares que parecen a punto de cerrar, de personajes que parece que están a punto de poner fin a sus vidas, de tramas y subtramas que se apuntalan premeditadamente con postes tan frágiles que parecen a punto de derrumbarse, pero que se sostienen, y cómo. Y todo girando alrededor de un personaje protagonista al que odias y amas a partes iguales, y que es el que nos cuenta su historia en primera persona, sin tapujos, sin cortarse un pelo, mostrándonos toda su gama de malas artes, malas formas y toda su retahíla de actos tan ilegales y amorales como, por momentos, revestidos de una justicia poética un tanto peculiar, tan peculiar como él mismo.
En
esta novela no importan mucho las tramas, al igual que en las clásicas
novelas harboiled americanas.
Lo que importa es el día a día del personaje, su universo de chalados y
espacios físicos, los territorios sociales y mentales, las disparatadas
historias que giran alrededor de una trama genial conseguida desde lo absurdo
de un personaje machista, egoísta, amoral y sin prejuicios, que va por la vida
aprovechándose de los demás a la vez que cosecha heridas y cicatrices físicas y
psíquicas.
Zoilo
Pollès trabaja de guardia de seguridad y le gustan las armas. Un día conoce a
un inspector de policía franquista que le ofrece trabajo como ayudante de
detective. Y ahí comienza todo. Comienza
una novela que es un oasis dentro de un desierto literario demasiado denso como
para dejar que pase inadvertida. Atrévete. No te arrepentirás.
Si no te mola, mira, lo siento, no voy a devolverte el dinero. Pero es que
nadie devuelve el dinero invertido en libros. Y…, mejor que así sea. Sí, casi
mejor.
domingo, 27 de diciembre de 2020
Salvar la Navidad ¿de qué?
Esta terrible pandemia (podía haber sido mucho peor) nos ha descubierto lo gilipollas que es una parte de la juventud española. Una juventud totalmente irresponsable que ha seguido haciendo fiestas y ahora está preocupada por la Navidad. No por la fiesta en sí, sino porque no se podrá montar la fiesta de borrachera y droga (en algunas casas y lugares). Estoy cansado de oir que hay que salvar la Navidad. Y yo me pregunto, ¿por qué hay qué salvarla?, ¿para quién hay que salvarla? ¿Para los fontaneros? ¿Para los albañiles? La respuesta es fácil. Hay que salvarla para que los empresarios y los millonarios pierdan menos. ¡Qué importancia tiene que cada día mueran personas! Lo importante es que los que son ricos sigan siéndolo. Bastante les importa a ellos la Navidad. ¿Se ha parado alguien a pensar los miles de millones que van a ganar los laboratorios con el Covid-19? ¿Sabe alguien los miles de millones que estarán ganando las empresas que fabrican las mascarillas o los desinfectantes? El ser humano es deleznable, está demostrado, sobre todo cuando pasan catástrofes como esta que azota al mundo. Pero es más deleznable cuando se es capitalista. Entonces uno se convierte en amoral y en un hijo de la gran puta. Un gran ejemplo es lo que sucede en África, en lo que está sucediendo con esta pandemia en Europa. Los impresentables del PP y de Vox han demostrado, desde que surgió la pandemia, su insensibilidad ante los muertos que ha habido a diario. Desde el primer momento han antepuesto la economía a las muertes. Porque ellos saben que si en un futuro gobiernan (puede ser por la cantidad de taraos que hay en este país) se ahorrarán las jubilaciones de todos los que mueren, que no es moco de pavo, y podrán robar más. Esto es así y nadie puede rebatirlo. Desde que empezó la pandemia los pobres son más pobres y los ricos más ricos. Los políticos solo tenían que arreglar 2 cosas después de la primera ola: sanidad y ciencia. ¿Han arreglado alguna de las 2? Bueno, siempre nos quedará el hospital, monumento a la idiotez, que ha construido la señora Ayuso para que Europa se ría de ella y de los suyos. Hay que salvar la Navidad, es la frase más oída, y de paso fusilar a 20 millones de españoles, como dijeron los gilipollas de militares jubilados amigos del retrasado de Santiago Abascal. Y lo más triste de todo esto es que los becerros de siempre votarán a la derecha y la ultraderecha. Tenemos lo que nos merecemos, sin duda. Feliz Navidad… a los que tienen dinero, porque los que lo pasan mal para llegar a final de mes solo se preguntan de qué coño hay que salvar la Navidad.
POSDATA: Este escrito no es
el de un señor frustrado ni resentido al que le van mal las cosas. Gracias a
Dios me ha ido siempre muy bien y me va mejor que nunca. Y las navidades las
estoy pasando de miedo con los muchos amigos que tengo. O sea que podría
callarme y pensar, que les den. Pero yo no soy así. Nunca he podido con las
injusticias vengan de donde vengan. Y aún hoy, con la edad que tengo, sigo
luchando contra ellas y lo haré hasta que me muera. Feliz Navidad.
viernes, 25 de diciembre de 2020
LA GILIPOLLAS
Con Isabel Díaz Ayuso ha quedado claro que todo el mundo puede dedicarse a la política y dirigir una comunidad como la de Madrid, la más importante de España, una España dentro de España, como dice la señora Ayuso. Durante este año hemos podido comprobar lo gilipollas que puede llegar a ser una persona, y no hablo del asno de Abascal, hablo de la seña Ayuso. Con el pobre de Rajoy ya tuvimos muchos ejemplos de lo que puede ser un político tonto, pero no gilipollas, como es la señora Ayuso, con todo mi cariño. Y es que desde Aznar el PP no deja de crear tontos, es como si fuera una escuela. Porque Aznar es un impresentable, lo mires como lo mires, pero al menos es un político que lo tiene claro caiga quien caiga. Pero lo de la señora Ayuso supera todos los cánones y nos pone a la altura de las estrellas de la gilipollez. Y como he dicho muchas veces, con lo que más flipo, es con la lealtad de los de derechas. Pase lo que pase son fieles a los suyos y los defiende hasta la muerte. Porque si hubiera alguien de izquierdas en sus partidos, haría tiempo que abrían echado a la señora Ayuso del PP. Y eso es digno de admirar. La señora Ayuso ha dejado auténticas joyas para la historia política de ese país que va a ser difícil que las olvidemos. ¡Ah! Y también ha dejado un hospital sin quirófanos ni enfermos que quedará como su monumento a la gilipollez. Feliz año nuevo, y ojalá que sea sin la señor Ayuso en la política.
viernes, 4 de diciembre de 2020
COMER MIERDA EN PALMA
En las islas de las maravillas de la señora Francina Armengol, las islas Baleares (para los que no entienden el castellano, Illes Balears), tenemos un record más: el ser la comunidad donde se han intoxicado más personas con un solo restaurante, el DRAGON SUSHI de la céntrica calle Blanquerna, que en la actualidad sigue abierto con bastante afluencia de público. Sobre todo el joven, que no tienen las cosas muy claras. Pero lo más gracioso del caso, bajo mi punto de vista, e incluso surrealista, es la entrevista que tuvo Alberto Chicote con los responsables de la Dirección de Salud Pública. Fue divertidísima y vergonzosa. Supongo que Chicote debió flipar. Resulta que se encontró con dos personas en un sencillo despacho. Una era un hombre en camisa sentado a un lado de la mesa en plan controlador, y detrás de la mesa una mujer delgada, que parecía uno de esos perros/as que se llevan en los coches y que mueven continuamente la cabeza, que es lo que hacía ella mientras Chicote la ponía a caldo. Resulta que para 20.000 establecimientos de comida en las islas hay 38 inspectores, que según la mujer son muy pocos. Luego, la señora, que parecía más una payesa de esas que salen en los documentales de pueblos perdidos, le enseñó al famoso cocinero un baremo de puntuación, y resulta que el 50% de los establecimientos de las Baleares no superaban la media de calidad. ¿Y cómo puede ser esto?, le preguntó el cocinero. Ella sonrió sin dejar de mover la cabeza de arriba abajo. Luego dijo algo el hombre que ni recuerdo lo que fue de lo poco trascendental. Y ahí se quedó la cosa. El siguiente paso del cocinero fue visitar una serie de restaurantes de Palma para preguntar si habían visto por casualidad algún inspector de sanidad. Ni recordaban cuando fue la última vez. Es más, tres de ellos dijeron que los inspectores de sanidad eran demasiado condescendientes y poco de fiar. Al final, cuando Chicote se disponía terminar el reportaje dijo algo así como que uno se lo tenía que pensar antes de comer en Mallorca. Lamentable. Pero lo triste de eso es que nadie va hacer nada al respecto y todo seguirá igual. Lo importante es el turismo aunque le demos mierda para comer. Ahora bien, los mallorquines podemos estar tranquilos porque la señora Armengol nunca tendrá una intoxicación debido a los buenos restaurantes a los que va. Bon profit.
martes, 1 de diciembre de 2020
MALLORCA DE LOS ALEMANES
Siempre he pensado que la mayoría de los políticos de Mallorca son de chicha y nabo, y si alguien cree que no tengo razón, que eche un vistazo a la historia política de Mallorca y se dará cuenta de que no estoy equivocado. Siempre han sido ninguneados por el gobierno central, siempre. Yo fui el primero que escribí en un periódico un artículo diciendo que el hombre del tiempo, cuando había solo 2 canales, había dado la espalda a las Baleares durante cuarenta años. Lo decía en plan simbólico, ¡pero que razón tenía! Y hoy, en el 2020, pasa más o menos lo mismo con la señora Armengol y compañía. Ayer vi El Intermedio como cada noche de lunes a jueves, y en dos momentos dados se habló de Mallorca peyorativamente. La primera fue que la isla era alemana, y la segunda es que en la isla se hablaba alemán. ¡Qué vergüenza! Supongo que El intermedio no lo ven los políticos mallorquines, es demasiado complicado para ellos. ¿No les cae la cara de vergüenza a los políticos mallorquines que digan estas cosas y otras? Lo raro es que no hayan hecho un monumento en alguna plaza a María Antonia Munar, la política más corrupta de España. ¿Por qué coño votamos a los políticos sin saber de dónde vienen y a donde pretenden ir? Hoy cualquiera puede ser político y cobrar un buen sueldo aunque no justifique el ganarlo. No nos hemos muerto en Mallorca de Covid 19 por pura casualidad. Si hubiéramos dependido de la gestión de de los políticos con respecto a la pandemía hubiera sido una catástrofe y habríamos batido otro record patético.
lunes, 2 de noviembre de 2020
SEAN CORNERY YA NO VIVE AQUÍ
Con Sean Cornery se ha ido un trocito de mi juventud, cuando yo aún no tenía dieciocho años para que me dejaran entrar en el cine a ver a James Bond 007. Pero como yo siempre he sido una persona de alternativas me enteré de que en el Coll d’en Rebassa (Mallorca) había un cine llamado Teatro Principal (aún existe el edificio) que el portero te dejaba entrar aunque no tuvieras los dieciocho. Y ahí íbamos todos los de la pandilla en autobús, y a veces en bicicleta, a ver películas con las que flipábamos. 007 contra el Dr. No, Goldfinger, Desde Rusia con amor nos hacían soñar en una España que era gris y tenebrosa donde existía una cosa llamada censura, creada por Franco (¡cuántas cosas creo este bicho!). Pero en aquellos años nosotros pasábamos de Paco y ni siquiera sabíamos como se llamaba el actor que encarnaba a James Bond. Fue cuando nos aficionamos a Bond que descubrimos que el actor se llamaba Sean Cornery, un gales más atractivo que el mismísimo Alain Delon. Desde aquellos años Sean Cornery formó parte de nuestras vidas, y todos los años esperábamos que estrenaran lo último de Bond. Después el actor escocés se ganó el reconocimiento de gran actor en el mundo. Yo estuve a punto de conocerlo en Marbella donde tuvo muchos años una casa, pero el día anterior se había ido a Londres. Sean Cornery ya se ha cambiado de casa, pero nunca se irá de nuestras vidas, al menos la mía, cuando subía en bicicleta hasta el Coll d’en Rebassa ilusionado en ver a James Bond, el que todos queríamos ser.














