martes, 4 de enero de 2022

Mi carta a los Reyes Magos.

Este año mi carta a los Reyes es interminable y no sé por donde empezar. Quizá debería hacerlo pidiéndole a los Reyes nuevos políticos porque los que hay dan pena, empezando por Almeida, que no se ha leído ningún libro de Almudena Grandes (más bien ha leído poco, quizá haya empezado a leer alguno de Vargas Llosa porque le han dicho que es de derechas, no lo sé). El otro día vi a Andrés Pajares en Instagram decir que los tontos son muy peligrosos. Seguramente tendrá razón porque no me imagino la Comunidad de Madrid dirigida por el señor Almeida. Que por cierto, me cae bien tan pequeñito y tan ignorante. Hace un buen trío con la señora Ayuso y el señor Casado. ¿Ha habido alguna vez un trío de políticos ignorantes al nivel de estos? Yo no lo recuerdo. Ni siquiera Aznar, que es facha pero no tiene un pelo de tonto. También le pido a los Reyes que el señor M. Rajoy no escriba más libros porque ya tenemos bastantes tontos en este país. 

viernes, 24 de diciembre de 2021

Feliz Navidad cantaba José Feliciano.

Escribo esto porque me quedó mal sabor de boca con el escrito de ayer. Yo no soy así, yo soy positivo y en el fondo, muy en el fondo, creo en el ser humano, pero a veces te afecta ver tanto gilipollas pululando por ahí. Yo sé que no tienen la culpa ellos porque el coco no les da para más. Pero es Navidad uno tiene que ser condescendiente con el prójimo. Pienso que las navidades es uno de los inventos más bonitos del ser humano, aunque no sean bonitas para todo el mundo. Pero es lo que hay, porque la vida es como una lotería: naces donde naces. ¿Por qué uno nace ciego y el otro con una vista de lince? Eso nunca lo sabremos, o quizá sí cuando vayamos al Cielo, si es que existe. Esta noche yo voy a cenar con mi familia pero no puedo olvidar que hay gente que no tiene familia ni amigos ni comida, y eso me amarga. Pero quiero ser positivo y pensar que un día esa gente podrás celebrar la Navidad como yo. Nadie me hará perder el espíritu de la Navidad, ni si quiera la mierda del coronavirus. Ahora mismo, escribiendo esto en mi despacho y oyendo de fondo preciosas canciones de Navidad que salen de un pequeño aparato redondo llamado Alexa, que es de Beatriz, me acuerdo de unas navidades de mi juventud, cuando trabajaba de repartidor en la imprenta de mi primo Tolo, conduciendo una furgoneta 2 caballos. Aquella Navidad no se dejaba de oír en la radio una canción de un tal José Feliciano, para más señas: ciego de nacimiento. Se llamaba Feliz Navidad. Cuando llegaba noviembre saltaba la barrera de la estación del tren de Soller y cogía musgo de un bonito color verde para mi belén. Mis padres no eran demasiado forófos de estas fiestas, pero yo sí. Yo montaba un gran belén en mi refugio; un altillo que había mandado construir mi padre para mí encima de mi habitación. Por ahí pasaban todos mis amigos a ver la maravilla de belén. Con el tiempo dejé de hacer el belén y me pasé al árbol de Navidad y el Papa Nöel. Sí, las navidades siempre han sido importantes para mí. Me hubieran gustado nevadas, pero nací en Mallorca. Solo he pasado unas blancas en mi vida, las más bonitas que recuerdo, y fue haciendo mi primera gira teatral como actor, precisamente donde conocí a la mujer de mi vida: la ingenua e irrepetible Beatriz Barón. Fue en Logroño. Tal día como hoy a esta hora estaba bebiendo cava con el actor Juan Velilla, haciendo tiempo para la cena que había organizado la Compañía. A las 9 cenamos en una sala privada del Gran Hotel donde estábamos hospedados las estrellas y el empresario (desgraciadamente en el teatro también hay clases. Los técnicos y los actores con pequeños papeles estaban en una pensión.). Después de la cena bebimos y bailamos hasta las dos más o menos. En un momento me fui al baño y crucé el enorme hall que parecía sacado de los años 40 y, de repente, vi a Beatriz Barón sentada en un sillón fumando. Estaba sola. Nuestras relaciones fueron malas desde el principio de la gira. Sin pensármelo me acerqué a ella y nos quedamos mirando unos segundos en silencio. Estaba preciosa con una especie de túnica blanca que dejaba ver sus largas y preciosas piernas. Parecía un ángel. Tengo un regalo en mi cuarto para ti, le dije.

jueves, 23 de diciembre de 2021

Mensaje de Navidad de Martín G. Ramis


Falta un día para que sea Nochebuena y al día siguiente Navidad y todos tenemos que estar contentos, hasta los que cobran cuatrocientos euros al mes de ayuda o jubilación, o los que están en los hospitales y clínicas con el coronavirus. En estas fiestas todos tenemos que estar felices. Tenemos dinero suficiente para comidas y cenas copiosas con los nuestros. ¿Qué importancia tiene que haya gente que no tenga para pagar la desorbitada factura de luz? Nosotros no podemos hacer nada, en todo caso que lo hagan los comunistas de Podemos y los vendidos del PSOE con esa loca anarquista de Yolanda Díaz. Esos que están contra Juan Carlos I, el auténtico y genuino, el que eligió Franco con mucha inteligencia, el que es más listo que el hambre y que se folló a Bárbara Rey, como hubiera hecho un tío con cojones. Vamos a preparar una buena cena de Nochebuena, una buena comilona para Navidad, y luego la Nochevieja y el Año Nuevo, y a los demás que les den. Sin olvidar los vinos ni el champán (no confundir con el asqueroso cava catalán) que los adquiriremos en El Corte Inglés. Pues sí, un año más se termina y en España han cambiado pocas cosas a nivel político y social. Gracias a los comunistas los obreros cada vez exigen más y quieren trabajar menos. A la gente enferma terminal quieren matarla, están a favor del aborto y de los maricones, y en contra del servicio militar. Se permiten programas como El Intermedio y revistas como El Jueves y Mongolia. ¿En que coño de país vivimos? ¿Adónde vamos a llegar? Hay que dar un golpe de estado ya. Pero bueno, tranquilos que ahora es Navidad y todos tenemos que ser buenos y desear felicidad a los demás, aunque nos joda. Por eso yo os deseo una felices fiestas y un próximo año y os animo de nuevo a que votéis a la derecha o ultraderecha, como nos llaman los comunistas bolivarianosbolchiques. 
Pero a nosotros eso no nos tiene que importar, nosotros tenemos a Abascal y su troupe cirquense que cada día nos ayuda a que volvamos a los 40 años de vergüenza, donde no había pobres, ni drogadictos, ni policías hijoputas, ni violadores, ni ladrones, pero que todos éramos franquistas, ignorantes y felices, como Abascal y su troupe. Eso es lo que queremos nosotros: volver al pasado y dejarnos de democracias. En el franquismo todo el mundo celebraba la Navidad. La película Plácido es una patraña comunista dirigida por un perturbado sexual apellidado Berlanga (vete tú a saber quién coño es) y escrita seguro por un anarquista (no tengo muy claro el significado de esta palabra pero creo que viene de Venezuela). En fin, amigos, vamos a celebrar estas fiestas como toca, como las celebrara la familia de Franco, Ayuso, Abascal, Aguirre, Casado, etcétera: a bombo y platillo, y al pueblo... Bueno, el pueblo que se quede el discurso de Felipe VI, que se ha portado muy mal con su padre, y eso no se hace. ¡Viva España, viva el emérito y viva la Navidad! Tiempo en el que todos somos iguales. 

domingo, 21 de noviembre de 2021

Festival Internacional de Cine de Girona


Del 9 al 13 estuvimos invitados al Festival Internacional de Cine de Girona con CONFINADOS, y la verdad es que fue un placer ver lo bien acogida que fue la película. Sin olvidar también mi primer documental VIDA DE UN ACTOR QUE NO INTERESARA A NADIE. Y si a eso le añadimos lo bonita que es Girona con sus ríos y con su gente amable, ni os cuento.  

domingo, 31 de octubre de 2021

De prisiones, putas y pistolas de Manuel Avilés.

Yo conocí a Manuel Avilés cuando era director de la nueva penitenciaria de Palma, y el motivo fue para pedirle si me dejaba rodar unas escenas de la película de mi hijo Vidas tenebrosas. No tuvo problema en recibirme cuando hubiera podido relegarme a cualquiera de sus empleados. Pero no, él me recibió personalmente y fue muy amable, como deberían ser todos los funcionarios que trabajan para el ciudadano. Aparte de esto, no tuvo ningún problema en dejarnos rodar en la antigua cárcel que estaba cerrada. Se rodaron las escenas; él hizo eficazmente un pequeño papel, y nos despedimos. La siguiente vez que he sabido de él ha sido por su libro De prisiones, putas y pistolas, que he leído con interés. La verdad es que pensaba leer una especie de thriller escrito por un campechano director de cárcel y poco más. Pero no ha sido así, ha sido todo lo contrario. Es más, creo que el señor Avilés debería escribir muchos más libros. El bien y el mal, en especial el mal, y su conflicto, su lucha, siempre ha sido un tema recurrente del escritor de serie negra, pero Avilés va mucho más allá. Crea una intriga política y una profunda reflexión sobre la banda terrorista ETA. Su prosa es precisa, depurada, es absorbente, con una progresión dramática y una tensión perfecta, y, sobre todo, una concisa creación del clima donde el espacio cobra importancia creando una trama política que envuelve unas vivencias únicas e irrepetibles. Hay que leerlo.

El calamar y los niños de Casado.

El gran problema de los niños son los padres, lo he sabido siempre y no soy psicólogo ni soy muy inteligente. En eso sí que le doy la razón a Pablo Casado de que los niños son de los padres. Desgraciadamente, claro. Porque no hay mayor desgracia que tener unos cretinos como padres. ¡Cuántos padres conozco que son unos taraos y tienen hijos! Esto viene a cuento por lo del Juego del calamar, la serie de moda entre los adolescentes. Es la historia más vista en Netflix con 111 millones de espectadores. Y está clasificada para mayores de 16 años. O sea, que a partir de 16 años se pueden ver violaciones, vejaciones, lenguaje soez, sexo, sangre, suicidio y asesinatos. ¿Quién de esos jóvenes están preparados y tienen el grado de madurez para procesar su contenido? El cerebro de los niños no está lo suficiente maduro para diferenciar la ficción de la realidad y poder asimilar con juicio el contenido de la serie. Los niños no perciben las ironías subyacentes, la parodia, las críticas mordaces, la distopía, etc.  No nos tiene que extrañar que un día de estos veamos a niños o jóvenes jugando y agrediendo al que pierda. Me gustaría saber, aunque me lo imagino, cuántos padres prohibirán a sus hijos ver la serie. Sí, desgraciadamente, como dice Casado, los niños son nuestro, y cuando salgan taraos como nosotros, tenemos que decir que dar la culpa a la vida que es muy cabrona. Me moriré y aún no dejaré de sorprenderme que los de arriba, el capitalismo, les importe una teta y la violencia les traiga sin cuidado.

viernes, 29 de octubre de 2021

Cuando grita el talento de Paco Gómez Escribano.

Ayer acabé de leer Cuando gritan los muertos de Paco Gómez Escribano, y la verdad es que me ha recordado mucho, sin parecerse en nada, a una de mis novelas negras preferidas: El hombre del brazo de oro de Nelson Algren. ¿Por qué? No lo sé exactamente. Quizá por su abanico de personajes marginados, quizá por su dureza, quizá por su gran soledad, quizá por su violencia, quizá por su vida, porque la novela desprende vida en todas sus hojas. Pero vida de verdad, no la que nos cuentan. Y lo digo yo, que a los ocho años jugaba en los futbolines del barrio chino de mi ciudad y no había día que no nos liáramos a ostias. Paco Gómez es un gran escritor y para saberlo basta leer la primera hoja de la novela de la que hablo. Es un escritor de raza, feo, delgado, de aspecto vicioso y al mismo tiempo misterioso. De esos que escriben en habitaciones de moteles en las películas americanas o de esos que escriben en blocs arrugados en tugurios en las auténticas novelas negras. Sin olvidar los que se arruinan jugando en el hipódromo o acaban borrachos en cualquier barra de cualquier ciudad o salvan de los malos a alguna chica bonita. Prosa limpia, concisa, cortante, clara y espesa como la sangre recién salida de un agujero de bala de un cadáver tirado en el suelo. Paco Gómez Escribano escribe, y en cada folio sangra el talento y la originalidad del que ha nacido para escribir y el que no se lo crea, que lea Cuando gritan los muertos.    

jueves, 14 de octubre de 2021

Serie Documental obligatoria en los colegios.

Si este país fuera normal esta serie documental que acabo de ver en Netflix sería obligatoria en los colegios de toda España para que de una vez por todas las nuevas generaciones supieran quien era el dictador asesino Francisco Franco. Pero bueno, como esto es España, hay de todo y se puede ver de todo. Por ejemplo una fundación con el nombre del dictador o hasta hace poco, un mausoleo en memoria de él. Esta más que claro que está gente que se cree que Paquito era una hermana de la caridad, son familia del dictador o son ignorantes directamente. Pero no tenemos que permitir que los jóvenes de hoy desconozcan la figura de este mediocre dictador que, después de la guerra, asesinó a más de 200.000 personas porque no pensaban como él. Está demostrado por mucho que los franquistas y fascistas digan que era un tío cojonudo. La serie no está hecha por españoles, por supuesto, está hecha por alemanes; los nazis que organizaron la Segunda Guerra Mundial y crearon a Hitler. Esos, que nos llevan muchos años de adelanto en todos los sentidos menos en lo de beber vinos y tomar el sol. En eso, les ganamos nosotros. Pues bien, recomiendo efusivamente esta serie documental que no tiene desperdicio y que debería ser obligatoria de ver en todos los colegios. Título: DIE WAHRHEIT üBER FRANCO.


Disculpad, pero cada vez que veo esta foto me da la risa. ¿Qué tipo de personas somos los españoles que podemos pintar esto y encima admirarlo? La única explicación que yo veo es que muchos se hicieron millonarios a la sombre del dictador y por eso promovieron todo este tipo de publicidad para el ignorante pueblo español. Y los felicito, les salió bien.

martes, 12 de octubre de 2021

¿Para que ha servido el desfile militar de la Hispanidad?

 El año pasado escribí un artículo en la Última Hora de Palma sobre la utilidad del ejército español. Por ello recibí todo tipo de calificativos, el más fino, cabrón de mierda. La pregunta clave es: ¿dónde coño han estado escondidos todos estos años los fachas de este país? ¿En las cloacas? Porque antes de que existiera Facebook y similares no se hacían ver. Bueno, cuatro desgraciados conmemorando cada año la muerte del enano dictador de voz aflautada, pero poco más. El título de mi artículo era PARA QUE SIRVE EL EJÉRCITO. Me encantaría que alguien me lo explicara. ¿Qué se ha ganado hoy conque cientos de militares, con una cabra, hayan recorrido La Castellana todo orgullosos? ¿Orgullosos de qué?, me pregunto. ¿Orgullosos de desfilar con los trajes limpios y bien planchados? ¿Orgullosos de la pobre cabra que debe de estar hasta los cojones de aguantar tanto desfile? Está claro es que este desfile de la hispanidad es exclusivo de los de derechas y los fachas, que con muy mala educación han insultado y silbado al presidente de su gobierno, Pedro Sánchez y vitoreado al rey. Clara posición que demuestran que añoran la era franquista, donde la democracia era un sueño y este país estaba habitado por mucho analfabeto, militar o cura (muchos de ellos pederastas), porque los demás habían emigrado. En fin, un año más los militares se han paseado por La Castellana orgullosos de no se sabe qué. 

domingo, 10 de octubre de 2021

HOY HE VISTO MORIR A JAMES BOND

Hoy he visto morir a Bond, James Bond, interpretado por Daniel Craig en su última película Sin tiempo para morir. Esto puede parecer banal pero conlleva mucho fondo tratándose de mí. Yo vi 007 contra el Dr. No, la primera película de Bond de reestreno en el Teatro Principal del Coll d’en Rebassa, que aún hoy existe aunque está cerrado. Pues sí, en aquel tiempo gris que nos hizo vivir el dictador enano de voz aflautada, películas como las de 007 eran un alivio para el cerebro. Aunque hay que decir que las veíamos cortadas gracias a los curas retorcidos y pederastas (no todos) que componían la llamada Censura del Generalísimo. Además las clasificaban para mayores de 18 años, por lo que en los cines de Palma estaban prohibidas para la juventud. Una cosa más que Paquito quitó a los jóvenes españoles. Pero a mí no, por supuesto; yo con el dictador ya era anarquista. Al prohibirme ver a 007 me paseé por algún que otro cine de pueblo a comprobar si tenían la misma política que los de la ciudad. Al estar en un pueblo, pensé, a lo mejor son más condescendientes. Y no me equivoqué. Encontré uno en el Coll, con un portero que si le dabas unas pesetas hacía la vista gorda. Desde entonces vi todas las películas de Bond hasta que se eliminó la censura en el país. Vi bastantes, todas Sean Cornery. Allí, en aquel enorme cine con butaca y anfiteatro, casi vacío, oscuro, soñé muchas veces con aquellas mujeres bonitas que se tiraba Bond por la cara. Para mí era el hombre perfecto, con sus trajes impecables, su matini con hielo, mezclado pero no agitado, su magnífico coche Aston Martins... Y sobre todo cuando le preguntaban cómo se llamaba y él, con esa flema inglesas decía: Bond, James BondAhora, imaginaros por un momento todo esto y mirar a ese jovencito de menos de 13 años, en la inmensa sala oscura y casi vacía, con una inacabable pantalla delante de él, mirando detrás de sus gafas tipo Woody Allen (yo ya las llevaba entonces), aquello inalcanzable, aunque él aún no lo sabía. Después se acabó la censura y vino la transición y se empezó a hacer cine aburrido en España; había que recuperar los 40 años de dictadura. De alguna manera el encanto se perdió y aparecieron otros héroes que ya podías ver tranquilamente en las pantallas. Pero estoy seguro que a mi generación, el Bond que interpretó Sean Cornery, perturbará en nuestros recuerdos y en nuestra retina hasta que nos vayamos al otro barrio.

sábado, 2 de octubre de 2021

LOS DERECHOS DE LA MUJER

Yo nací en 1952, en plena dictadura, cuando la familia Franco disfrutaba de lo robado por el abuelo dictador de voz aflautada, y cuando los franquistas se enriquecían explotando al obrero que no se enteraba (algunos aún no se enteran), pero yo no soy hijo de una familia pobre y explotada, no, yo soy hijo de un pequeño empresario y de la dueña de una peluquería muy rentable. Con esto quiero decir que no soy una persona resentida y con ansias de venganza, todo lo contrario. Para mí en franquismo fue maravilloso, partiendo de la base que no sabía con exactitud quién coño era Franco, ya que me pasaba el día estudiando, jugando, yendo al cine y persiguiendo niñas, todo junto pero no revuelto. Pero en este tiempo, antes de la transición hecha por los fachas, vamos, los franquistas, sabía cosas porque mi padre contaba cosas a mi madre en las comidas. Por ejemplo, que las mujeres no podían comprar un coche, abrir una cuenta en un banco, ni sacarse el pasaporte sin permiso de su marido. Terrible, ¿no? Tampoco podían trabajar sin el consentimiento del marido y, además, éste podía cobrar el sueldo de ella directamente. Más terrible, ¿no? Y el aborto estaba penalizado con cárcel. Esto es historia, está en los libros, por eso me sorprende que muchos gilipollas, femeninos y masculinos, estén tocando las pelotas con el feminismo y el aborto. Hemos llegado lejos (aún hay que llegar más lejos) con los derechos de la mujer y ahora no podemos consentir que por 4 pelagatos, que no son más que eso: pelagatos (femenino y masculino) demos un paso atrás. Este rollo viene por lo de Texas, que está por ahí en el país del celuloide. Por lo visto, no les importa ser el hazmerreír del mundo civilizado. Ahora penalizan el aborto, además de comprometer a los ciudadanos a que sean chivatos de las abortistas. Si se llega a interrumpir el aborto, el chivato/a recibirá 10.000 dólares. Esto solo podía ocurrir en Norteamérica (seguro que harán una película sobre el tema), el gran cubo de basura del mundo donde todos caben, desde Trump, pasando por Mason, y terminando con cualquier militar de alto rango. A los buenos españoles, a los españoles coherentes, nos pesa el asqueroso pasado con el hijo de puta de Franco, por eso no tenemos que bajar la guardia y luchar con la palabra por lo logrado a favor de la mujer. Ni un paso atrás ni para coger aliento.