Mi última novela empieza a estar en librerías, aunque no sé cuando será la presentación en Madrid y Barcelona. Una novela que escribí hace un montón de años y, como todas, ocurres en Mallorca. La foto está hecha en FNAC, que por ahora, junto a El Corte Inglés, son los 2 únicos lugares donde se puede adquirir.
viernes, 3 de marzo de 2023
ABC, CORONADO, VALLDEMOSSA, CANNES y ETA.
sábado, 18 de febrero de 2023
LA CULPA LA TIENEN LOS DEMÁS
Conozco personas que se pasan la vida quejándose y dando la culpa a los demás. Huelga decir que esas personas están amargadas y no disfrutan de la vida. Lamentarse, quejarse, dar la culpa a los demás, nos hace malgastar unos recursos y una energía que podríamos estar invirtiendo en terrenos más fructíferos. Culpar a los demás encuentras excusas para justificar y culpabilizar a otros o evitas tomar decisiones, es que tu vida es un desastre. Analízate profundamente y con objetividad y aprenderás de tus errores y crecerás. Sé que la vida es dura, sobre todo para algunos, y sé que hay privilegiados que pasan de rosistas por ella. Pero si tú eres sufres y te alegras en partes igual, no busques el sufrimiento, pero si este llega trata de afrontarlo con seguridad y optimismo. Las personas que van de víctimas, que siempre se quejan o dan la culpa a los demás, acostumbran a hacer menos de lo que pueden. El movimiento se demuestra andando, y esas personas negativas, entorpecen su movimiento. No puedes pasarte la vida culpando a los demás de tus propios defectos o de tu inactividad. No siempre puedes ganar, pero cuando pierdas, en lugar de adar la culpa a los demás, piensa en por qué has perdido y rectifica para que la próxima vez salga mejor. Basta que mires a tu alrededor para descubrir a personas que han conseguido lo que se han propuesto viniendo de los más bajo. Deja de quejarte y empieza a hacer cosas.
lunes, 13 de febrero de 2023
SATURACIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO DE BALEARES
Yo esto de los funcionarios no lo entiendo. De un tiempo a esta parte veo en las noticias de que faltan funcionarios por todas partes, y eso me descoloca. ¿Por qué? Porque lo que yo veo (aunque puede ser que no sea la realidad) dice lo contrario. Me baso en mis experiencias, no en lo que me cuentan. Por ejemplo, fui el día de Nochebuena a sacarme una Fe de Vida y tuve que esperar media hora de reloj porque el funcionario que las daba estaba merendando. Y cuando apareció, dijo: Yo no sabía que en Nochebuena se sacaban Fe de Vidas. Huelga decir que lo puse firmes. Pero lo peor es que la sala estaba llena de gente detrás de sus mesas hablando de sus cosas con sus cosas entre ellos. ¿Nadie puede hacerme una Fe de Vida más que la persona que está merendando?, dije, cansado de esperar. No, me dijo otra funcionaria con cierta ironía, pero si tiene alguna queja se lo dice cuando aparezca la persona. No podía creérmelo. La semana pasada un notario me mandó a un lugar, de cuyo nombre no quiero acordarme, en una calle estrecha justo pegada a la iglesia de San Francisco. Al no tener cita estuvimos una hora de reloj esperando para que nos pudieran atender. Lo gracioso es que había como veinte mesas, con su funcionario correspondiente, atendiendo a una persona de vez en cuando. Durante una hora estuvimos mirando la sala llena de funcionarios detrás de sus mesas hablando entre ellos. Incluso había tres mujeres que reían animadamente. Esto que he contado no concuerda con lo de que faltan funcionarios, digo yo. Aunque lo más gracioso (lo cuenta Amparo Baró en Tick Tock) es cuando voy al Ministerio de Cultura de Madrid. Aquello ya es el sumun. En la sección de películas españolas hay como cuarenta mesas, y si vas sobre las diez o la una del mediodía, la mayoría de ellas están vacías. Me gustaría saber cómo se arreglan países mucho más grandes que España se arreglan con la mitad de funcionarios. Debe haber un caos.
martes, 6 de diciembre de 2022
ÓSCAR PEYROU, el crítico de cine diferente.
Mi hijo me ha mandado un vídeo que es interesante y revelador. Este crítico llamado Óscar Peyrou, un crítico reconocido y respetado, dice en el vídeo que él no ve películas, que escribe la crítica según lo que le inspire el cartel, los actores, el director… Increíble, ¿no? No deja de ser alucinante las opiniones de este crítico argentino afincado en España, que ha sido miembro de numerosos jurados en festivales, los más importantes del mundo. Además, dice otra cosa que yo siempre he sabido: que los críticos están comprados. Reciben órdenes de sus editoriales y son beneplácitos con sus amigos o los que los invitan a comer o beber, dice Peyrou. Luego están las productoras importantes, las que pueden comprar a los críticos. El señor Peyrou también dice que los festivales son grandes fantasmadas donde hay mucho postureo que te permite disfrutar de un buen hotel, una buena comida, muchas copas, y lo que viene después. Yo puedo hablar de festivales porque habré estado invitado en unos 30. La mayoría españoles, excepto el de Cannes y Francia. Festivales importantes. Öscar Peyrou ha sido todo un descubrimiento que deja bien claro, sin lugar a dudas, lo que suele ser un crítico. Y para terminar, contaré una anécdota con el crítico Carlos Pumares. Con la película Proceso a ETA, llamada actualmente Melodía interminada, del recientemente fallecido Manuel Macià, estuvimos en un festival de cine de cuyo nombre no me acuerdo y me da igual. En ese festival estaba Carlos Pumares, que precisamente era amigo de José Gago, el productor de la película. A las diez de la noche empezó la proyección con el cine lleno, y yo salí a los diez minutos porque no me gusta ver mis películas. En el hall fumé un cigarrillo y vi salir de la sala a Pumares y marcharse. Miré el reloj y hacía exactamente quince minutos que había empezado la película. Horas después, en el programa que tenía en la radio, hizo una crítica de la película y la puso bien. ¿Cómo se entiende eso? Ni siquiera vio la película y la puso bien porque el productor era amigo suyo. ¿A eso se le puede llamar comprar a un crítico?
martes, 23 de agosto de 2022
Antonia Quetglas, en el primer cumpleaños en España sin cumplir años.
domingo, 14 de agosto de 2022
Miguel Reche, el pintor del silencio.
Miguel Reche es un hombre tranquilo
que tiene todo el tiempo del mundo, cordial y educado, que piensa que estamos
destinados a reflejar lo que somos y lo que sentimos, sin sumarse a las
distintas modas. Desde que a los 13 años hizo su primera exposición sigue su
senda de la que no pierde de vista. Pero muchas veces ha salido de esa senda
para conocer a muchos artistas plásticos importantes para enriquecerse
espiritual y técnicamente porque a él siempre le ha interesado aprender de los
buenos. Tampoco no ha dejado escapar ninguna oportunidad, como por ejemplo
asistir a cursos en Luxemburgo para perfeccionar la técnica del grabado. Eso
ocurría en
miércoles, 10 de agosto de 2022
Hoy te regalo el veneno que me diste aquella noche de septiembre, escribe Carlos Penas.
No se puede empezar mejor un libro de poesía que con esta frase. Hay poemas que quedan y otro que pasan como la brisa de verano para no volver más. Los del poeta Penas quedan. ¿Por qué? Porque Penas ha creado un mundo con sus poemas y sus pensamientos atípicos e inconformistas, pero llenos de un amor escondido, que él tiene a muy buen recaudo y que muestra poco a poco. Su realismo descarnado no tiene límites en mostrar el alma humana consiguiendo que el lector se emocione; cosa muy difícil en esta época de anodinos que nos ha tocado vivir. Carlos Penas es un hombre de su tiempo, comprometido y violento defendiendo sus ideas progresistas y liberales. Podríamos decir que es un rebelde con causa que va por la vida pintando su interior en telas o papeles y escribiendo poemas desgarradores y profundos, y aparentemente superficiales a veces. Dentro de este contexto sociológico fundamental tan bien documentado en sus propias experiencias, que no son pocas y si variadas, Penas tiene un sabor amargo de desengaño que se contempla en sus poemas. Pero es normal en los auténticos poetas. No hay poeta del todo feliz, leí en algún sitio. Y yo lo creo, porque el poeta es como el confesor de las tristezas humanas, que aparte de confesar, como hacen los curas, convierte las penas y alegrías en poesía. Penas es un escuchador de historias, una especie de receptor al que no se le escapa nada y que tiene el suficiente talento en convertirlo todo en pinturas y en versos. Él reflexiona sobre la complejidad de las relaciones y sobre lo difícil que es el amor simple y sencillo y tan difícil de encontrar. Pero él sigue escribiendo poemas posibles e imposibles, de lo que le rodea y de lo que le atormenta. Porque Penas es un poeta atormentado e incomprendido por él mismo. Los demás le dan igual. Sí, sabe que están ahí, pero no le preocupan demasiado. Y eso se ve en su poesía: lo importante es crear, no para quién. Carlos Penas es un poeta difícil de catalogar, y la única razón que se me ocurre, es porque es incatologable.
miércoles, 20 de julio de 2022
LOS ANODINOS DE FACEBOOK
Yo no critico facebook, es más, creo que es necesario para los millones de personas que estaban en la sombra de la vida: los anodinos. Y gracias a facebook toda esa gente ahora tiene presencia, al menos entre los amigos de su lista de amigos, que ni son amigos ni son nada, pero bueno, ahí están. Y si uno quiere creerse que son amigos, ya es su problema. Es como cuando te felicitan 400 personas por tu cumpleaños y tú estás muy agradecido porque se han acordado de ti. Nada más lejos de la realidad, pero tú te lo quieres creer y te lo crees. Lo hacen porque facebook les avisa. Por ejemplo, a mi me suelen felicitar cada años de 20 a 30 personas máximo. Amigos de verdad, claro. La verdad es que yo me divierto mucho viendo como se lamen el culo los unos con los otros. Ahora, por lo visto, en facebook, todos somos maestros, genios, todos sabemos escribir, pintar y decir con nuestras frases transcendentales como la mía, como está el mundo y lo que se debe hacer. Nos leen 4 pringaos, pero ya es algo. Menos mal que yo solo soy un filósofo eventual y cualquier día me voy.
martes, 14 de junio de 2022
Lo que dice Imanol Arias de TVE es cierto...
… y yo no tengo miedo de que la cadena me eche porque, excepto un Estudio 1 que hice hace como 40 años (El profundo mar azul), no he trabajado nunca más para la televisión pública. Hace unos 30 años rodé un programa piloto de una serie que no llegó a cuajar. Pues bien, para el rodaje del programa piloto vinieron 3 técnicos del canal para grabar durante 2 semanas. No es que estuvieran de baja ni que tuvieran vacaciones, no, simplemente estaban en stand by. O sea, que cobraban un sueldo envidiable sin trabajar. Había tal excedencia de personal sin hacer nada, que mandaban al trabajador a su casa a ganarse el suculento sueldo tranquilamente. Lo único que pasaba es que tenían que estar al loro por si les llamaban para ir a grabar a una burra que había nacido amarilla en un pueblo. Pero en esas 2 semanas que estuvimos grabando el programa, nunca los llamaron. Me hice amigo de esas 3 trabajadores de TVE. Un director de foto, un ayudante de cámara y un jefe de producción. Ahora ya están jubilados, incluso 2 ya han pasado a mejor vida. Y esos 3 amigos me contaron que la televisión pública es uno de los agujeros más grandes que tenía España desde que existía. Quitando a unos cuantos, los demás estaban metidos a dedo cobrando unos estupendos sueldos, sin saber hacer nada, hasta que se murieran. Imanol ha dicho 70.000 empleados sin hacer nada. Yo siempre he creído que los canales de televisión son el refugio de los mediocres. Me acuerdo que a mí me ofrecieron entrar como realizador de TV3. Esto es auténtico. Había terminado Qué puñetera familia, mi primer largo y el primero en las Baleares, y estando en Barcelona doblando un señor de la televisión catalana vino a ofrecernos entrar en el canal. De mi película entraron 3 que se han jubilado trabajando en el canal catalán. Otro de mi película entró de producción, pero solo estuvo como 10 años y lo dejó para montar musicales. TV3 buscaba desesperadamente gente para el recién estrenado canal. Yo dije que no. O sea, que yo ya de joven era un rebelde e inconformista no demasiado inteligente, como suele ser. Años después he hablado con estos amigos que entraron en TV3 y me contaron más de lo mismo. Había mucho parásito cobrando sin aparecer. Vox dice que hay que acabar con las televisiones autonómicas porque son una pérdida de dinero. Al decir esto supongo que también piensa acabar con TVE.
jueves, 26 de mayo de 2022
Llorenç Garrit, un artista que pinta olivos y rocas con la mente.
La primera impresión que me causo la obra de Llorenç Garrit fue movimiento y creatividad. Su obra se mueve, te sugiere cosas, te enseña el mundo del pintor. Luego, me dijo Llorenç que componía música, que incluso había tenido un grupo. Entonces entendí aquel movimiento que veía en su obra, aquel colorido que se difumina, se mueve y está presente, como está presente su amor hacia el pop art y el cómic. Sus olivos y sus rocas, para mí su gran descubrimiento (muy difícil hoy en día descubrir algo), su gran pintura, son distintos a todos los que he visto hasta ahora. Trazados con líneas negras, finas y gruesas, estructurados con mucho sentido de la estética ilustrativa, inclinados con el viento, son como veletas que van hacia arriba buscando la originalidad. A veces, Llorenç, acompaña con colores vivos a esos olivos y rocas consiguiendo un toque más de luz y vida. Podría escribir una tesis sobre la obra de Llorenç, es fácil cuando estás delante de la obra de un artista, pero hay un matiz que sí que quiero recalcar porque lo veo en su pintura. Lo metafísico, por decirlo de alguna manera. Lo que no se ve a simple vista pero que está ahí. Sus rocas, sus olivos no solo son olivos y rocas, son más que eso. Yo creo que es una forma de pensar, igual que poner la típica tela mallorquina sustituyendo el mar. Esto no se hace sin pensar, no lo hace cualquiera, se tiene que ser de una forma especial, se tiene que tener un concepto de la vida muy abierto, diferente a los demás. Y yo creo que Llorenç tiene ese concepto. La prueba esta en lo que pinta, que va más allá de nuestra vista. Éste es el auténtico talento de Llorenç, el pintar más allá de lo que vemos en su obra. Y para mí, lo más importante quizá, es que yo colgaría un cuadro suyo en mi casa, en mi salón, para disfrutar de él cada día de mi vida. Parece una tontería lo que acabo de decir, pero es muy importante. Solo basta hacerse una pregunta: ¿cuántos cuadros colgaríamos en nuestro salón de los que se pintan actualmente? Pocos, ¿verdad? El de Llorenç Garrit… si, y eso es todo un triunfo.


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